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viernes, 9 de diciembre de 2016

Los excesos en Navidad

¡Llegan las fiestas! Para muchos, son momentos de alegría, pero también hay personas que sufren intensos episodios de estrés en estas fechas.


El 9 de Enero nos vamos a encontrar, en nuestro estudio, a unos seres humanos diferentes a los que comenzaron las vacaciones de Navidad: la ingesta abusiva provocará que el hígado, estómago y el resto de vísceras se encuentren, probablemente, algo inflamadas y con poca movilidad causando, no solo estreñimiento (y, por tanto, hinchazón del abdomen y dolor en la zona lumbar) sino también apertura de las costillas (para permitir el espacio al hígado y estómago inmóviles) que contraerán la musculatura de omóplatos y hombros dando lugar a molestias y dolor cervical, que sufrirán más si los encuentros sociales han provocado ansiedad. Los que además son intolerantes a algunos alimentos y se hayan pasado estos días, es posible que se encuentren faltos de energía, doloridos en todas las articulaciones, padeciendo migrañas y jaquecas. Y, por supuesto, tendremos que solucionar desalineaciones en pies, rodillas y caderas por las horas de pie, el cambio de calzado y el uso tacones más altos de lo habitual. Además de todo esto, las horas de sueño disminuyen, así que no contamos con la gran ayuda de la reparación nocturna.

La alineación de las piernas es uno de los principales problemas que nos encontramos en general y en estas fechas en particular.

Uno de los alumnos del estudio me ha prestado las suyas (sus piernas) para poner un ejemplo en este artículo. Él es muy constante con el entrenamiento, así que está consiguiendo alinear correctamente rodillas, tobillos y pies.

Piernas mal alineadas
Observarás en las fotografías que el alumno presenta las caderas en rotación interna (por eso las rodillas se miran entre ellas). Esta desalineación le provocaba molestias en las articulaciones de las extremidades inferiores cuando salía a correr. Hace ya tiempo que dejó de sentir dolor y, aunque aún nos queda mucho para que estas articulaciones corrijan su posición por sí mismas, ya son capaces de ubicarse correctamente cuando nuestro alumno se empeña.

Piernas bien alineadas
Los fisioterapeutas que se forman en nuestro estudio suelen formular la misma pregunta cada año: ¿En Pilates corregís la posición “natural” de las articulaciones? Lo natural no es lo que presenta cada persona. Por natural y saludable entiendo la correcta posición de las articulaciones que les permite soportar la carga del día a día repartiéndola, uniformemente, por toda la superficie articular. Lo que nos muestra el alumno es la desalineación a la que se ha visto sometido para vivir con descompensaciones musculares durante cincuenta años. Esas desalineaciones articulares no son saludables. Permiten vivir un tiempo sin el dolor intenso que provocarían las descompensaciones musculares, pero no son saludables, pues, a la larga, generan más dolor y lesiones.

Para aliviar el dolor, alinear las articulaciones y equilibrar la musculatura: Pilates. Gracias al trabajo global de todas las cadenas musculares soluciona multitud de daños.

No obstante, la pregunta formulada tiene su sentido. Les comprendo. A ver, si una persona con cincuenta años se presenta en el estudio con una rotación interna de caderas, se debe entrenar respetando esta rotación interna ya que, de modificarla, las adaptaciones que han sufrido el resto de articulaciones para adecuarse a la rotación interna comenzarán a crear problemas. Bueno, a ver, en Pilates no es del todo así. Así pasaría en un entrenamiento donde, al ver la rotación interna de la cadera nos centráramos en corregir esta rotación interna a base de ejecutar rotaciones externas de cadera. Pero es que no funcionamos así. En Pilates vas a trabajar todo el cuerpo, todas las cadenas musculares, así que la modificación que ha sufrido las rodillas, tobillos, pies, columna lumbar… a causa de la rotación interna de cadera se irá corrigiendo al mismo ritmo que las propias caderas.

¿Cómo deben encontrarse unas piernas bien alineadas para que no causen problemas futuros? Problemas como esguinces de rodilla y tobillo por hipotonía, daños en los meniscos, juanetes, dedos en garra o en martillo…
  1. Siéntate con las piernas extendidas. Así podrás observarlas mejor. La vista te ayudará a alinear las articulaciones hasta que aprendas a hacerlo sin necesidad de verlas.
  2. Junta las piernas.
  3. Coloca las rodillas, el centro de la rótula, hacia el techo. ¡No puedes usar las manos para ello!
  4. Intentando que las rodillas sigan en esta posición, junta maléolos internos de los tobillos (huesito de dentro del tobillo) y talones. Deja un hilo de luz entre los dedos gordos.
  5. Intenta, además, que todos los metatarsos se encuentren en el mismo plano, pues de seguro que el dedo pequeño quiere ubicarse más lejos que el dedo grueso.
  6. Sostén esta posición: rodillas al techo, talones y maléolos juntos y metatarsos en el mismo plano, durante 30 segundos.
  7. Repite cada vez que tengas ocasión.
  8. Tras varios días, anímate a practicar esta posición situándote de pie, sin ver tus piernas.

Practicar este ejercicio permite que, algún día, las piernas se mantengan alineadas sin que el cerebro tenga que enviarles la orden, reduciendo el riesgo de desalineaciones articulares y desequilibrios musculares.

Recuerda que tu instructor de Pilates debe revisar que estás ejecutando correctamente esta alineación. Así te asegurarás que lo que practicas en casa es seguro y eficaz.

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