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martes, 23 de septiembre de 2014

Mi primer día de Pilates

Es posible que en estas fechas estés pensando en practicar Método Pilates por primera vez.

En tu primera sesión, tu instructor realizará una entrevista y anamnesis para determinar el entrenamiento más efectivo para ponerte en forma y aliviar las molestias que te incomodan en el día a día (o ciertos dolores articulares persistentes). A continuación, comenzarás a entrenar para cumplir tus objetivos.

Debes saber que la práctica de Pilates es muy diferente al resto de entrenamientos que hayas realizado:

  • La alineación de las articulaciones, es decir, la posición en la que realices los ejercicios, es tanto o más importante que el movimiento en sí.
  • Los movimientos tienen el objetivo de desalinearte, son un reto para tus músculos posturales. Tu objetivo será mantener la alineación de las articulaciones sea cual sea el movimiento.
  • Aunque en muchas disciplinas deportivas la contracción muscular máxima nos lleve a conseguir metas (chutar más fuerte hará que el balón entre en la portería), en Método Pilates la tensión  justa de la musculatura (relación entre contracción y relajación muscular) es la clave teniendo en cuenta que la contracción máxima impide el movimiento fluido de las articulaciones.
  • Es posible que las tres primeras sesiones te parezcan algo caóticas pues debes adaptarte a las indicaciones de tu profesor, aprender algunos tecnicismos, conocer ejercicios que retan tu equilibrio…
  • Es importante que comuniques a tu instructor todas las sensaciones que aparezcan durante y después del entrenamiento. Estas sensaciones nos son muy útiles para ajustar tu entrenamiento.
  • Quizás notes ciertas molestias tras el entrenamiento. Te ayudamos a diferenciarlas:
 
Sensación durante y después de la sesión de Pilates

El Método Pilates trata de conseguir que todos tus músculos se encuentren fuertes y flexibles, sin contracturas, sin lesiones articulares. Cuando comienzas a entrenar traes a clase las contracturas con las que vives. Esas contracturas aparecieron probablemente como una defensa de tu cuerpo ante un movimiento que le superaba. Por ejemplo, una espalda débil, sin fuerza (hipotónica) si le pides que cargue peso es probable que se contracture pues los músculos de la espalda, al no estar fuertes, la única forma que tienen de no romperse ante el esfuerzo que les pides, es contrayéndose al máximo (contractura).

Las contracturas, como la fiebre, son consecuencias de un daño del cuerpo, son un aviso que nos indica que debemos atender esta zona y curarla. Pero en lugar de esto, al sentir una contractura, la mayor parte de las personas continúan su día a día sin entrenar especialmente la zona ni visitar al fisioterapeuta.

Una zona contracturada es como la rueda de repuesto de un coche: sirve para que el músculo no se rompa ante un esfuerzo y puedas seguir moviéndote hasta tu instructor o terapeuta más próximo, pero usar un músculo contracturado mucho tiempo… da lugar a más averías, más contracturas.

Así que una persona que asista por primera vez a su clase de Pilates, con una media de entre 30 y 55 años es un cúmulo de contracturas aunque haya visitado al Fisio de vez en cuando en su vida o haya nadado. Porque, al igual que el eslogan de aquella marca de neumáticos “la potencia, sin control, no sirve de nada”, el masaje sin entrenamiento y/o el entrenamiento no controlado, no sirve de nada. Sirve para aliviarte momentáneamente, pero tus desalineaciones articulares seguirán ahí para volver a contracturarte desde el momento que pises el suelo bajo la camilla del fisioterapeuta.

Cuando entrenas en Pilates empezamos a movilizar esos músculos que llevan tanto tiempo contracturados, así que esos músculos comienzan a ser flexibles y fuertes. La falta de fuerza y flexibilidad era lo que produjo la contractura, así que ahora, sin motivo alguno para seguir contracturados, los músculos se alivian y dejan ver los problemas reales que su contracción tapaba: más contracturas.

Así que los profesores nos encontramos con unas personas que quieren entrenar porque les duele el cuello y que, días más tarde, ya sin dolor de cuello ni mareos, nos dicen que empieza a dolerle a mitad de la espalda. ¿Qué ha ocurrido? Muy sencillo: la contractura del cuello tapaba a la contractura de la espalda media. Y posiblemente, cuando solucionemos ese problema, aparezca el dolor que la contracción de la espalda media tapaba.

Esto llega a su fin en algún momento, por supuesto, todo depende de la cantidad de lesiones que traigas a clase. Pero no debe sorprenderte esas molestias que aparecen en las primeras semanas de entrenamiento. Se tratan de viejas contracturas que llevan contigo mucho tiempo. Solo hay que movilizarlas con mucho mimo para que vayan cediendo y sanen.


Si comienzas a entrenar Pilates por primera vez, o retomas la actividad tras el verano, ¡cuéntanos tu experiencia! ¿Te ha sido útil nuestro post?

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1 comentario :

  1. Hola buenas noches, padezco de escoliosis y hoy ha sido mi primera clase de Pilates después de mucho tiempo sin practicar ningún tipo de deporte. La clase me ha gustado mucho, aunque reconozco que la falta de práctica la he notado, ya que muchos ejercicios sobre todo de equilibrio me han costado muchísimo realizar, pero sobretodo, cuando he llegado a casa al poco rato he notado un dolor muy intenso en la zona abdominal. No se si será normal o es que hice algún sobreesfuerzo. La cuestión es que al tumbarme y relajarme se me ha aliviado, así que doy por entendido que habrá sido la falta de entrenamiento. Muchas gracias por el post y saludos

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